El grupo constela tu intimidad psíquica

Un grupo es un encuentro con reflejos. ¿Qué significa esto? Cada persona va a «espejarnos» o «devolvernos» lo que nuestra psique imprime en ella (la propia historia, lo conocido). Miramos con los ojos de nuestrxs niñxs internxs, allí donde se forjó el sentimiento, las psicologías individuales. Generalmente miramos/sentimos/interpretamos con los ojos-lentes de nuestras heridas: inadecuación, falta de amor, falta de afecto, violencia, ausencia, vergüenza, no valoración, etc. Y a través de esos lentes vemos a las personas que nos rodean, sobre todo en un grupo (de amigxs, de trabajo, de proyectos, etc), porque el grupo es una oportunidad para constelar nuestras memorias. ¿Cómo es posible mirar con los ojos del presente? ¿Cómo empoderarme en mi vivencia realmente actual, y no la que mi relato-herida me cuenta que está sucediendo? Probablemente nos estemos perdiendo un mundo de acontecimientos totalmente novedosos por estar aferradxs a nuestras heridas…Y no es que eso sea algo malo, ni algo por lo cual culparnos, ni nos hace seres involucionados. No. Para nada. Somos humanxs. Abracemos nuestro corazón roto. El punto crucial es que las heridas están ahí como una posibilidad de aprender a vivir de otra manera, y por eso la insistencia en la repetición. Nadie nos contó que la repetición no es sólo un automatismo sino que es una práctica para masterizar un algo y luego crear a partir de ello. Vivimos en un mundo homogenizado en donde el poder está siempre afuera. Requiere de mucho coraje tomar el propio poder y forjar diferentes realidades sólo con el hecho de mirar diferente. Requiere de cierta «locura». Cambiar el «patrón de escucha» de las cosas y abrirnos a escuchar otros tonos dentro del mismo sonido que nos interesen más. Ese tono tomará mayor relevancia y construirá la identidad que «eso» tiene para mí. Sepamos que podemos empezar a instalar la pregunta cómo trampolín a la creación de una nueva realidad, en el sentido de que podemos vaciar «lo que pasa» de sentidos pre-seteados y abrirnos a la intuición de lo que nos va haciendo bien e inspirando en nuestra vida.

Hay grupos de los que es mejor que te eyectes; esto no se trata de aguantar o de torcer realidades… Hay experiencias en donde quedarte sería seguir repitiendo la herida y no para crear algo nuevo sino para hacer su cauce más profundo.

Pero hay otros grupos que están al servicio de catapultarnos hacia una nueva vivencia, hacia la creación de nuevas sinapsis mentales en dónde ver «la realidad», un poco más despojada de significantes antiguos, y así, darnos el regalo de vivir una nueva vitalidad, una nueva suavidad… Que quizás… está ahí hace rato para ser disfrutada, como una flor que ya se abrió y nos regala su perfume, sin más motivo que la propia abundancia que es la vida. Es tu responsabilidad tomar al grupo y usar las heridas de trampolín o cavar más profundo tu propio cauce de sufrimiento a través de él. Reconocé tu lugar en el sistema del que sos parte: nadie te quiere chiquitx. Y tampoco se trata de ser autoritarix ni narcisista, esos relatos que nos vienen aparejados al miedo de nuestra potencia. Emprendamos el camino de recuperar el poder propio y colectivo, asumienéndonos falibles, en proceso, y totalmente potentes de crear nuevas realidades.

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