El poder erótico del agua

Las personas vienen a consultas individuales conmigo por temas sexuales de todo tipo. Sexuales-menstruales, patologias, sexuales en relación a la pareja, de desconexión erótica, de falta de creatividad, de falta de contacto con su cuerpo, en fin, la lista es larga.

 A la gran mayoría (si no es a todxs) les sugiero, dentro de las recomendaciones generales, tomar baños de inmersión.

Fríos, tibios o calientes; con sales, yuyos, aceites esenciales, o lo que más les de la gana, los baños de inmersión tienen muchas propiedades, y algunas no están muy difundidas.

Por un lado, una de las funciones más poderosas de sumergirnos en agua es resolver la tensión emocional que anda dando vuelta por nuestros cuerpos sin poder liberarse. El agua simplemente desagota esa tensión y nos re-equilibra emocionalmente, dándonos mucha relajación muscular y mental. Al hidratar nuestra piel, nos reequilibramos a nivel electromagnético.

Otra de las alquimias secretas del agua, es su poder erótico de expansión de la conciencia. Al sumergirnos en agua, nos ponemos en contacto con toda la extensión de nuestra piel, el órgano erógeno más extenso que tenemos. Esto también nos conecta con la desnudez, un estado al que no accedemos la mayor parte del día, y que nos es necesario para sensibilizarnos. 

Estar en contacto con el agua nos trae al momento presente, expandiendo nuestra conciencia a través de la liberación de oxitocina, la hormona de la intimidad (y del amor, del parto, del orgasmo, de la confianza), que es reguladora hormonal y emocional.

 Recordemos que nuestro medio ambiente primario fue estar sumergidxs en aguas, durante 9 meses… El estado erótico más hermoso y primal. 

¿Qué mejor que adoptar esto como una práctica semanal (o cotidiana)? 

En soledad, en pareja… Probá y contanos como te fue…!

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