Los fluidos, las hormonas y la salud

¿Sabías que tus fluidos cervicales te cuentan cómo están tus hormonas? 

Pero primero… ¿Qué son los fluidos cervicales? Los fluidos cervicales son lo que generalmente llamamos «fluidos vaginales», pero los fluidos vulvovaginales son diferentes a los cervicales. Y es posible diferenciarlos, ¡sí! Primero que todo, los fluidos cervicales son hidro-geles producidos por las glándulas de la cérvix (llamada también como «cuello del útero»), específicamente de la producción de sus diferentes criptas cervicales. Sí, CRIPTAS!

Durante la fase folicular del ciclo ovulatorio, la hormona que predomina es el estradiol (un tipo genial de estrógeno). El estrógenos y sus diferentes niveles en sangre van activando diferentes criptas cervicales de la cérvix y produciendo diferentes tipos de fluidos. Durante la fase lútea (post-ovulación), hay mayor producción de progesterona y esta hormona activa diferentes criptas cervicales de la cérvix que producen tipos de fluidos diferentes a los que produce un mayor nivel de estrógeno presente. 

Algunos de estos fluidos son más secos, otros más húmedos, otros más elásticos y estirables, otros más pegajosos, ¡y todos tienen funciones específicas! Su diferente humedad, elasticidad y composición química tiene diferentes funciones, entre ellas: proteger el canal vaginal y el útero de microorganismos externos, filtrar el esperma, hacer de tapón mucoso, darle cauce al esperma dentro del útero, lubricar el canal vaginal, cambiar el pH del canal vaginal, volver más líquido el fluido, entre otras. 

Me gusta llamar «lenguaje somático» a estos cambios en el fluido, ya que a medida que aprendemos sobre los fluidos, sus parches, progresiones, la ola de fertilidad, entre otras cuestiones, podemos leer qué nivel de diferentes hormonas estamos manejando y si las funciones de nuestros órganos sexuales están más o menos lentas, más o menos saludables, y si hay alguna afección que hay que atender.  

Como ya dije varias veces, el fluido por sí solo no es indicio de ovulación, por más que sea el fluido más «potencialmente fértil» que se conozca. El fluido nos puede contar muchísimas cosas sobre nuestra salud, si aprendemos su lenguaje. Y es necesario aprenderlo, ¡como cualquier otro idioma!

Los fluidos cervicales son utilizados como uno de los biomarcadores (señales primarias, medibles) de fertilidad dentro del Método Sintotérmico, y se cruzan con la percepción de la cérvix, su altura, apertura y tono, y con la toma de la temperatura basal corporal.

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