Menstruación tabú y desigualdad

¿Por qué la menstruación sigue siendo tabú?

La menstruación sigue siendo tabú porque sigue sin haber un reconocimiento de la sociedad toda de la importancia de este proceso fisiologico sexual. Sigue habiendo una abyección de lo deseable a nivel social, cultural y sobre todo, económicamente, al proceso en sí de sangrar y a las personas que lo atraviesan cíclicamente Menstruar no es un momento productivo del ciclo, y en la sociedad de consumo en la que vivimos, eso no es algo deseable. 

La menstruación sigue siendo tabú porque no hay educación menstrual para todas, todos y todes, porque no está en la currícula de la ESI que se da en el país (en las provincias y escuelas en las que efectivamente se da…), porque no hay políticas públicas ni económicas y ni de salud relacionadas al reconocimiento de que más del 50% de la población del país (y mundial) menstrua durante unos 40 años de su vida todos los meses y que menstruar todos los meses tiene ciertas particularidades como la necesidad básica de tener con qué gestionar ese sangrado (productos de gestión menstrual), tener la posibilidad de acceder a una salud pública sin violencia ginecológica de ser necesario para gestionar síntomas que el proceso pudiera traer, 

el acceso económico y a información para gestionar esos síntomas, acceder a una comunidad laboral que comprenda que algunas personas (no pocas, mas bien muchas) padecen este momento del ciclo menstrual-ovulatorio y que necesitarían tomarse el día (a veces más de uno). A nivel económico menstruar sigue siendo tabú porque hay un silenciamiento total de que por el hecho de menstruar, las personas que lo hacemos tenemos que gastar más dinero, si es que tenemos ese dinero por supuesto, porque recordemos que no por estar debajo de la linea de la pobreza se deja de menstruar, y esto esta totalmente invisibilizado, y los productos de gestión menstrual siguen siendo casi un bien de lujo porque no hay regulación estatal al respecto de sus precios, entre otras muchisimas cuestiones. 

Claro, en este contexto de complejidad humana, es más fácil decir que menstruar es un asco o es algo privado, y que cada persona se tenga que hacer cargo como puede, con la poca información que recibió (si es que la recibió) de este proceso humano que muchas veces, por esa misma abyección social, cultural y económica, trae aparejadas afecciones hormonales, dolor, soledad, falta, carencia económica, entre otras. 

Como para dar una idea de lo problematico del asunto de la desigualdad, recien en 1993 las mujeres cisgenero fueron incluidas en las cohortes de investigación de la ciencia médica para evaluar las diferencias en relación al estudio de enfermedades. 

Hasta el año 1993 la mayoría de los programas de investigación que se realizaban en relación con las enfermedades cardiovasculares, enfermedades cancerosas o enfermedades laborales se realizaron sólo teniendo en cuenta hombres, sin incluir ninguna mujer entre los sujetos investigados. 

Las activistas y educadoras menstruales venimos produciendo conocimiento y recursos para poder crear conciencia sobre la importancia de la salud menstrual para crear salud alrededor de la menstruación, en un contexto que nos la pone muy difícil. Decimos que la menstruación es un quinto signo vital, y que no es un proceso del cuerpo que haya que segregar, porque nos puede brindar muchisimas información sobre nuestro estado de salud. 

Claro que de la menstruación como tabú a este último paso, hay un trecho largo del que hace falta la sociedad entera, pero sobre todo del estado y sus instituciones, para poder echar luz sobre este proceso fisiológico humano que es parte de nuestra salud humana. 

Por esto, seguimos activando por una salud menstrual sexual para todxs. 

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