Sobre la anticoncepción hormonal

Las pastillas anticonceptivas (u anticonceptivos hormonales) no brindan una solución real con respecto a «ser irregular», sino que postergan o tapan lo que esta pasando. Además, tienen efectos secundarios muy grotescos como la sobrecarga de toxinas a nuestro hígado, la marcada disminución o desaparición de la libido, en algunos casos al subida importante de peso y retención exagerada de líquido, y las problemáticas físicas y fisiológicas GRAVÍSIMAS que pueden traer luego de dejarlas: infertilidad, «hiper-fertilidad», ausencia de la menstruación, acné en todo el cuerpo, ansiedad, entre otras.

En nuestras investigaciones sobre el hecho de que por tantos años le encarguemos a hormonas sintéticas nuestros procesos fisiológicos llegamos a la conclusión de que ésto implicaría también no estar en contacto con el proceso de maduración emocional y sexual que año a año las hormonas propias van generando en nuestra psique. La sensación de muchas mujeres que tomaron anticonceptivos orales durante muchos años es encontrarse con sensaciones físicas, fisiológicas y emocionales «ajenas». Algo dentro nuestro estuvo congelado durante años y de repente vuelve a la vida, emerge… y trae consigo todo lo que fue silenciado. ¿Casualidad? Esto puede llamarse perfectamente adiestramiento invisible de los cuerpos y las sexualidades. El cuerpo vuelve a ser, vuelve a sentir, y es bastante probable que nos encontremos con las consecuencias de haber suplantado por hormonas sintéticas durante años.

Por otra parte, la ovulación está regulada por un delicado equilibrio de hormonas hipofisarias (es decir, que son segregadas por nuestra glándula hipófisis, en nuestro sistema nervioso central) y que ello no sólo implica «poder liberar un óvulo que es una posibilidad de reproducción», sino que es un mecanismo que activa nuestra creatividad, impulsa nuestra sexualidad y le da un punch de energía a nuestro ciclo, generando así un impacto emocional, vincular, social y personal muy enorme.

Los anticonceptivos hormonales son ANOVULATORIOS, es decir inhiben la ovulación, inhiben la configuración hormonal que se traduce en configuración psíquica que alienta la creatividad y la manifestación.

Inhibir químicamente es análogo a castrar una parte de nuestro ser… Una parte que tiene mucha fortaleza, una parte que tiene mucha sexualidad. La libido por lo tanto se va retirando del escenario y nuestro placer sigue quedando al margen de la sociedad.

Dejemos de normalizar las intervenciones químicas innecesarias en nuestros cuerpos. Los anticonceptivos hormonales no son la panacea, también funcionan como otra herramienta del mercado para acentuar la medicalización e intervención de nuestros cuerpos.

Conocimiento, educación y poder, ¡démonos todo eso!

CURSO VINCULADO A LA TEMÁTICA: Booklet 1 – Soberanía de la Sexualidad

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