¿Qué es el metabolismo sexual?

¿Qué es el metabolismo sexual? El metabolismo sexual es la producción de energía sexual/creativa/primal/vital, su desarrollo y su gestión en nuestros cuerpos. El metabolismo sexual es un proceso interno que está relacionado con la potencia transformadora que puede tener la energía sexual en nuestras vidas. 

El tiempo que nos damos para la sexualidad compartida, para saborear sus matices y “digerir” todo el proceso (el encuentro íntimo y sexual, su desarrollo y cómo nos sentimos luego de ese encuentro), es lo que nos permitirá nutrirnos de esa energía o, por el contrario, “desnutrirnos” sexualmente (al expulsar la energía sexual como una descarga) o “indigestarnos” de energía sexual (generar demasiada exitación y quedar tensos). 

No solemos tener desarrollada la capacidad de sostener grandes intensidades o cantidades de energía sexual. Con “energía sexual” me refiero a la intensidad o polaridad electromagnética que se da en el cuerpo físico-emocional cuando algo nos produce deseo, pasión y/o placer. 

¿Por qué no tenemos desarrollada esta capacidad? Porque estamos condicionadxs a tener sexo rápido, superficial, tenso y para “liberar tensiones” o “sacarnos la calentura”. Así como en los últimos 20 años surgió el “fast food” (comida rápida), gracias a internet la pornografía tuvo muchísima difusión y trazó una autopista hacia el sexo y el placer rápidos. 

Nuestra cultura no conoce los “secretos” de una sexualidad relajada y consciente porque nunca se tomó el tiempo de investigarla y darle un lugar. También porque ésta es un vehículo de expansión de la conciencia… que nos despierta y nos vuelve muy alertas y muy poco “rebaño”. 

El tabú, la represión e invisibilización de la sexualidad, la hetero-norma, junto con la sexualidad veloz y precoz y la objetualización de las personas, vienen marcandonos la cancha a nivel sexual. Sin embargo, lo que hace nutritiva a la sexualidad es la diversidad, lo divergente, lo exploratorio, la investigación. La sexualidad es un medio para el auto-conocimiento. 

Poder indagar y practicar una sexualidad consciente, teniendo también la información correcta, integral y afectiva sobre nuestras anatomías y fisiologías corporales (la “educación sexual” que tuvimos o tenemos es un recorte demasiado enorme, que tienen como ejes el miedo y el tabú) nos permite ir desarrollando la conciencia sexual, y por lo tanto, nuestro metabolismo sexual podrá ir madurando todo lo necesario, y expandir su capacidad de sostén de intensidades sexuales en mayores períodos de tiempo. Esto posibilita una mayor nutrición sexual, junto con el placer de poder relajarnos en nuestras naturalezas corporales y expandir nuestras conciencias en la gama enorme de experiencias que brotan del manantial que es la vida humana.

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